Ya me cansé de intentar chuparme las heridas. Esta vez voy a dejar que la sangre fluya, que se deslice el sentimiento de amargura. Intenta detener este frenesí que me recorre. Me cuesta trabajo explicar cuan lejos estoy de la felicidad, hoy aún más.
Solo tienes que salir por la puerta, venir a buscarme y decirme lo especial que soy (aunque debas mentirme). No te haría nunca acarrear mi peso, yo sola pude toda mi vida con eso. Prometo devolverte cada segundo con una caricia, con un beso.
Basta
¿Me estás intentando matar?
martes
domingo
No quiero quererte más de lo que debería. Alejate de mí, yo solo soy ceniza. Tu recuerdo se quebró en mis manos y me hicieron sangrar. No te queres pero no te vayas. Se real porque nadie lo es. Te ruego que te esfumes. Quiero respirarte. Somos dos y quiero que seamos uno. Sos vos y yo no soy nada. El temblor se acercó a mi corazón. Te interesa la vida, no soy eso. Me importa creer, porque crece mi imaginación. Te volviste tan humano. No hago caso, es mi mente. Soy yo quién debería volar, pero no soy tan valiente.
No te quiero conmigo, te quiero en mi.
El camino que se dibuja en los ojos del hombre que decidió vivir en el universo, donde se convertiría en amo y señor de las estrellas.
Se volvió el dueño de todo, pero de nada servía, no iba a poder gobernar a nadie, solo a si mismo. Se ordenó construir un hogar, se obligo a adorarse. Todas las mañanas se obedecía. Se volvió esclavo de su persona, se ató a las cadenas de sus pedidos. No dormía para no fallarse. Se enfermó, también se volvió un amo más severo. Se cansó de su persona y se atacó. Fue la lucha más larga que tuvo en su vida. La noche caía y su cuerpo no aguantaba más. Su yo poderoso, el amo de sí mismo no soporto estar en rivalidad con su conciencia. Se asomó al borde de un planeta y se dejo caer, no se escucho más nada y el silencio se hizo de ahora en más el dueño de todo...
Se volvió el dueño de todo, pero de nada servía, no iba a poder gobernar a nadie, solo a si mismo. Se ordenó construir un hogar, se obligo a adorarse. Todas las mañanas se obedecía. Se volvió esclavo de su persona, se ató a las cadenas de sus pedidos. No dormía para no fallarse. Se enfermó, también se volvió un amo más severo. Se cansó de su persona y se atacó. Fue la lucha más larga que tuvo en su vida. La noche caía y su cuerpo no aguantaba más. Su yo poderoso, el amo de sí mismo no soporto estar en rivalidad con su conciencia. Se asomó al borde de un planeta y se dejo caer, no se escucho más nada y el silencio se hizo de ahora en más el dueño de todo...
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